
Sacando la entrada que escribi hace unos días, hace muchisimo tiempo que no escribía nada personal de lo que me estaba pasando. cuando uno la pasa bien, se olvida de todo lo que tiene alrededor y hasta se olvida de pasarse a escribir cada tanto.
La última vez que dije algo fue el 3 de febrero, y este chico que me volvía loca todavía no habia vuelto de Córdoba. Recién a los tres días apareció de nuevo. Fue hermoso, lo extrañaba tanto y no me molestó en lo más mínimo haber pasado 22 horas seguidas con él... y a partir de ahí todos los días y noches juntos.
Él volvió totalmente diferente, nunca quise preguntar porqué fue o que hizo exactamente allá... mejor era callar. Pero me gustaba ese nuevo él, más suelto con más confianza. Me presentó a su familia y de a poco fui conociéndola a toda, casi como viviendo en su casa. Eso me gustó de él, que no le importó presentarme como su novia frente a todas las personas que lo conocían. La familia muy copada, por cierto.
El 10 de febrero nos pusimos de novios. Me lo preguntó. Todo el mundo no podía creer que yo estuviese de novia, y menos con él. Nadie podia creer que a pesar de como era él y como era yo hayamos terminado enamorándonos.
Esa separación hizo que nuestros corazones se unieran muchisimo más a pesar de estar tan distanciados. Lo extrañé tanto, que empecé a amarlo de verdad. Y cuando volvió ambos demostramos totalmente eso.
Muchas veces hoy, me agarra algo lindo en el pecho que me dan ganas de llorar pensando en cuanto llegué a amar a esta personita. Sé que no es el amor de mi vida, porque no lo siento así, pero sé que es alguien demasiado importante, más que cualquiera. A pesar de las cosas que puedan haber pasado o vayan a pasar.
Adoro estar con él, adoro como me ama, como me sonríe, como me hace reir, como me cuida.
Es lo mejor de lo mejor que me pasó; a pesar de que a veces hace algunas cosas que me vuelven loca o me hacen enojar.