viernes, 16 de abril de 2010

¿Qué hacer cuando aquellas personas que entendían a la perfección qué te pasaba, que sabían cuando estabas mal, que te escuchaban sin cansarse aunque les dijeras las mismas cosas una y otra vez... empiezan a dejar de ser así?
¿Qué hacer cuando sientes que ya no les interesa ni un pomo lo que decis?
¿Qué se puede hacer? ¿Bajar los brazos y hacer como si nada, simplemente porque son esas personas que adoras y que no cambiarías por nada en el mundo? ¿Dejarte estar simplemente porque son ellos?
¿Qué hacer cuando siempre refuta tus hipótesis, y de mala manera? ¿Qué hacer cuando te oye, pero no te escucha? ¿Qué hacer cuando no te deja hablar? ¿Qué hacer cuando piensa que siempre lo que tenga para decir es mucho más importante que lo que uno tenga para decir, y te corte a cada palabra que digas? ¿Qué hacer cuando ya no quieren escucharte?

¿Hay que dejarse estar?
¿Hay que dejar que el tiempo cure todo?

martes, 13 de abril de 2010

Mi Autorretrato

Me gusta lo fácil, pero también la vida complicada. No me gustan las idas y vueltas. Me gusta cantar, pero no en público. Me gustan los idiomas, pero quisiera ya conocerlos todos. Quisiera la facultad, pero extrañaría la secundaria.

Me gusta la niñez y no entender nada ni pasar malos momentos. Me gusta enamorarme, pero me disgusta tener que dejar de hacerlo a la fuerza. No me gusta el dolor pero, ¿Qué sería mi vida sin él? La de todos.

Me gusta hablar y a veces lo hago de más. No me gusta hablar sin pensar, ni tampoco exagerar. Aunque lo haga. Me gusta discutir, pero no pelear. Soy caprichosa y me gusta lo que me gusta. Esto, lo otro y esto también.

Me gusta la playa, pero no la combinación de arena y mar. Ni mucho menos las aguas vivas. También me gusta la montaña y su frío seco. No me gusta el frío invernal, pero tampoco el calor veraniego. Me gusta viajar y conocer. Aprender. Pero no me gusta soportar el viaje en autobús. Prefiero los aviones. Viaje más corto, viaje más cómodo. Me gustan los campamentos, pero no los bichos.

Me gustan mis amigos, y no mis enemigos. Me gusta soñar, pero no tener que caer en la realidad. Me gusta disfrutar, y odio aburrirme. No me gusta mi vida, pero también me gusta.


trabajo para producción literaria

viernes, 9 de abril de 2010

Era muy obvio que hoy me iba a poner a escribir algo acá, por ser 9 de abril. Pero realmente, no estoy escribiendo por lo que sería obvio. Porque ese obvio, capaz me tuvo distraída un rato en el día, pero sin embargo, siento que mi corazón ya nada siente (hacia eso, esa, etc) Es como la canción de Paulina Rubio... "hoy decir adiós me toca a mí"
Ese adiós ya lo di yo, hace poco tiempo, pero lo dí al fin. ¿Por qué matarte matándote por algo que no se mata porque te mates? Ilógico, y puramente masoquista. Me di cuenta que la causante de todos mis males al fin y al cabo terminé siendo yo, no él. Porque yo me aferré a algo sin sentido, me aferré como si fuera sólido (como diría arjona) pero no estaba. Y ya no iba a estar nunca. A pesar de que en realidad, "si está"
Entonces, caí en la realidad. Salí de ese sueño o pesadilla que estaba viviendo, y hoy puedo sonreír sin tener que pensar por dentro que estoy matandome. Porque no lo estoy haciendo. Estoy viviendo como nunca, y me alegra (si, me alegra) saber que no es gracias a él.

Pero el fin de este comentario, no era para hablar de hoy, aunque terminé brindándole un párrafo bastante largo. Sino que, más que nada, a algo que me surgió hoy por algo que leí, escuché y hablé hoy.

¿Existe realmente el empezar de cero? Yo creo que empezar de cero (aunque ¡cuántas veces lo pedí!) no tiene sentido alguno. Es decir, no digo que no se deba intentar una segunda, tercera o cuarta vez (que también lo hice y lo continué pidiendo) sino que hacer esa segunda, tercera o cuarta oportunidad como si nunca nada hubiera pasado. No creo que sea fácil estar con alguien, sabiendo que te traicionó o que te lastimó como nunca nadie lo hizo. ¿Se puede volver a confíar? ¿Se puede dejar todo atrás, hacer borrón y cuenta nueva y seguir como si nada? En mi opinión, no.
Eso pasa con las segundas, terceras y cuartas oportunidades... nunca sacan nada fructífero, aunque de por medio no haya ni una traición. Es como que, si alguna vez se dió fin a algo, ES POR ALGO; algo que aunque intentemos a muerte hacerlo revivir... no se va a poder. Vamos, no es de pesimista, pero ¿como haces para levantar un muro de cemento que ya se cayó? ¿Como haces para sostenerlo? No creo que sea una tarea fácil, por experiencia propia, desde el lenguaje vulgar (tomando a Virginillo en mi texto) NO SE PUEDE. Nada será ni va a ser como lo fue alguna vez.
El tiempo, tomarse un tiempo. Es una burla gigantesca al amor que uno le pueda tener al otro. "Creo que tenemos que tomarnos un tiempo, porque no puedo aclarar mi mente" Quiere decir "no quiero estar más con vos" Nunca confié ni confiaré en los tiempos... los tiempos siempre traen cosas malas. Porque en ese tiempito que le das al otro, hace lo que se le canté las pelotas, porque eso es lo que quiere, ir por la vida probando otros sabores porque ya se cansó de vos, y después volver porque sabe que a vos te va a tener para siempre.
¿Es dura la realidad, no? Si. Lo es. Pero así es. Vivido por mi, sentido por mi, experimentado por mi. Pero así es.

lunes, 5 de abril de 2010


Estos cuatro días que estuve alejada de todo lo básico y común en mi vida, sentí un cambio bastante positivo en mi persona. Estuve cuatro días, en un lugar con otras 3000 personas, que como ahí dijeron, tienen un mismo fin, un mismo motivo por el cuál estar ahí. Fui sola, por ende, pasé muchas veces sola, caminando sola, comiendo sola, durmiendo sola. Pero no me molestó, necesitaba esos momentos de soledad, de respirar, de pensar, reflexionar. También conocí un montón de gente, y ya los últimos días necesitando de la habla con alguien, pude pasarla muy bien con nuevas personas que entraron en mi vida, los "amigos en Jesús"
Pero me fui de tema, lo importante de éstos días alejada de todo (y de la computadora, como principal elemento) descubrí cosas en mí, y entendí cosas de mi vida. Me planteé el cambiar todas estas cosas que hacían de mi vida, un problema. Joven, yo te lo ordeno, levántate. Realmente, eso funcionó en mí este finde. Me siento más alegre, con más risas, con más ganas.
Podrá parecer extraño que en cuatro días haya cambiado, pero en estos días tuve la capacidad de sentarme conmigo misma y reflexionar cosas de mi interior. Descubrir, buscar. Y por suerte... encontrar.