lunes, 5 de abril de 2010


Estos cuatro días que estuve alejada de todo lo básico y común en mi vida, sentí un cambio bastante positivo en mi persona. Estuve cuatro días, en un lugar con otras 3000 personas, que como ahí dijeron, tienen un mismo fin, un mismo motivo por el cuál estar ahí. Fui sola, por ende, pasé muchas veces sola, caminando sola, comiendo sola, durmiendo sola. Pero no me molestó, necesitaba esos momentos de soledad, de respirar, de pensar, reflexionar. También conocí un montón de gente, y ya los últimos días necesitando de la habla con alguien, pude pasarla muy bien con nuevas personas que entraron en mi vida, los "amigos en Jesús"
Pero me fui de tema, lo importante de éstos días alejada de todo (y de la computadora, como principal elemento) descubrí cosas en mí, y entendí cosas de mi vida. Me planteé el cambiar todas estas cosas que hacían de mi vida, un problema. Joven, yo te lo ordeno, levántate. Realmente, eso funcionó en mí este finde. Me siento más alegre, con más risas, con más ganas.
Podrá parecer extraño que en cuatro días haya cambiado, pero en estos días tuve la capacidad de sentarme conmigo misma y reflexionar cosas de mi interior. Descubrir, buscar. Y por suerte... encontrar.


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